Historia del Single Malt Whisky
Invención
El Whisky es una bebida destilada cuyo proceso de destilación proviene de un conocimiento ancestral. La invención de la destilación data del siglo IX antes de Cristo aproximadamente, y está localizada en una de las primeras cunas de la civilización humana: Mesopotamia. Desde allí, los árabes difundieron este conocimiento por el mundo, llegando posteriormente al mundo occidental, donde fue aplicado sobre todo en Francia en el sector medicinal y para la producción de perfumes.
Las leyendas indican que el misionero irlandés Saint Patrick – quien hoy en día es patrono de Irlanda – aprendió el proceso para destilar que se utilizaba en Francia y lo llevó a Irlanda, allí se usaron estas técnicas exclusivamente entre los monjes; como dato interesante, solo 200 años más tarde el proceso de destilación llego a Escocia, así que, los irlandeses cuentan como los verdaderos inventores del Whisky, ¡aunque probablemente ningún escocés lo admitiría nunca!
Nos trasladamos al año 1494. En ese mismo año los escoceses empezaron a destilar, aunque al principio el uso era solamente medicinal, con el paso del tiempo la gente descubrió rápidamente el encanto del Whisky. Como ya sabemos, el Whisky está hecho de cebada, y la alta producción de esta bebida dorada llevó a la escasez de este cereal como alimento, por esta razón, el consumo del Whisky fue restringido y solamente era permitido para la aristocracia. A pesar de esto, No hubieran sido verdaderos escoceses si la comunidad hubiera aguantado esta restricción, por lo que la demanda del Whisky aumentó significativamente. Incluso, la imposición de impuestos muy altos no pudo poner un alto el consumo, sino que por el contrario impulso la producción de Whisky clandestina.
Destilación clandestina
En los siglos XVII y XVIII alcanzaron a existir alrededor de 14.000 destilerías clandestinas en Escocia, la región de los Highlands fue predestinada para la destilación clandestina. Con sus senderos intransitables, las empinadas montañas y los valles amplios, la región presentó las condiciones perfectas para seguir destilando Whisky lejos de la legalidad. Incluso en 1707, cuando Inglaterra y Escocia se unieron, la situación no cambió, todo el contrario – el impuesto de malta fue tan alto, que la destilación legal se volvió casi imposible – y persistieron las destilerías clandestinas.
De ahí, se formaron dos tipos de Whiskies: el “Poteen” y el “Parliament”. El primero representa el Whisky ilegal, que fue hecho de cebada malteada, el último, en cambio, fue el Whisky legal que estuvo expuesto a los impuestos tan altos. Los destiladores se vieron forzados a usar cada vez más cebada no-malteada, la cual no fue cargada con impuestos. Sin embargo, la consecuencia fue una baja enorme en la calidad del Whisky. El Whisky verdadero y más deseado fue entonces el “Poteen” illegal.
Curiosamente, los funcionarios apenas tenían el poder para parar la producción clandestina del Whisky. Con el tiempo se formaron clanes en los Highlands, además que la muy poderosa Iglesia católica intercedió a favor de los destiladores clandestinos, escondieron barriles de Whisky en las iglesias o en los cementerios y así protegieron las destilerías, la red fue perfecta y funcionó de manera exitosa. También el intento del Estado de parar la producción con una recompensa de denuncias fracasó e hizo la red de destiladores todavía más fuerte, pues estos se asociaron para denunciarse a sí mismos con el fin de recolectar el dinero de las recompensas con el cual pudieron comprar la parte más cara de toda una destilería: el espiral de alambique.
Un denunciante que revelaba la localización de una destilería recibía una recompensa de 5 libras esterlinas – una suma inmensa en aquel entonces- por dicho motivo la recompensa se tomó como método de apalancamiento para destilerías viejas que necesitaban ser de todas formas ser reparadas. Algunos de los destiladores clandestinos se fueron a otro lugar en los Highlands, cobraron la recompensa y se compraron todas las partes necesarias de nuevo – así que tenían una destilería nueva y el Estado se encontró con una vieja que ya estaba prácticamente abandonada.
Finalmente, en 1823, el Duque Alexander Gordon reconoció que la tradición de destilar Whisky de los Escoces no debería estar reprimida. Con él, al final, vino la aceptación de las destilerías, se redujeron los impuestos y con eso, el número de destilerías clandestinas disminuyó enormemente.
Nacimiento del Blended y renacimiento del Single Malt
En el siglo XIX, finalmente, el consumo y la producción de Whisky fueron legales, no obstante, el Whisky escocés tenía una característica única: su sabor fuerte a turba que no a todo el mundo gustaba, es la principal característica que precisamente hoy en día hace tan famoso al Whisky de Escocia, fue acogida con bastante indiferencia en aquel entonces. Es así que en aquellos tiempos el Whisky irlandés fue más conocido que el escocés dado que la cebada fue secada con fuego de carbón que le da al Whisky un sabor mucho más suave que el fuego con turba.
La demanda de los escoceses requirió entonces una solución para el Whisky fuerte de Escocia. Fue así que más o menos simultáneamente en diferentes regiones del país, tres empresarios llamados John Walker, George Ballentine y los hermanos James and John Chivas, buscaron una manera de suavizar el fuerte Scotch Whisky. Tenían la idea de mezclar varios Whiskies y crear así un whisky nuevo – y nació el Blended Whisky, hasta 30 a 40 whiskies se usan para producir un blend de los que el maestro destilador (master destiller) hace un nuevo whisky. Aunque los blended whiskies tienen mala fama o ser de baja calidad, hay que resaltar en este punto que los whiskies bases de un blend son todos los single malts de muy alta calidad, además, el proceso de mezclar diferentes whiskies puede ser considerado un arte igual que destilar un whisky de malta única.
Sin embargo, el Single Malt fue y es el tesoro de Escocia, a pesar de que durante casi 100 años fue completamente ignorado, vivió su renacimiento en el siglo XX, gracias a Sandy Grant Gordon el Single Malt se popularizó de nuevo después de que el pionero comercializara en los años 60 el Glenfiddich Single Malt y permitiera que el resto del mundo lo conociera.
Hoy en día el Blended whisky todavía es el whisky que más se vende en todo el mundo, sin embargo, el Single Malt recuperó un lugar muy especial en el mundo de los whiskies y se gana cada vez más seguidores y degustadores.
Slàinte Mhath!

